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Gasol, Ricky Rubio y Juan Carlos Navarro by Rivaherrera  ilustracion caricatura de pau gasol ilustracion caricatura de ricky rubo ilustracion caricatura de juan carlos navarro ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Yelena Isinbayeva by Rivaherrera  ilustracion caricatura de isinbayeva ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Usain Bolt by Rivaherrera      ilustracion caricature caricatura de bolt ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Samuel Etoó by Rivaherrera ilustracion caricatura de etoo ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Karim Benzema by Rivaherrera   ilustracion caricature benzema ilustrator caricaturista carlos rivaherrera

Luis Figo deja el futbol

Julio 17, 2009

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Ilustracion de Luis Figo by Rivaherrera   ilustracion caricatura de figo ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Cristiano Ronaldo by Rivaherrera caricatura ilustracion de cristiano ronaldo caricaturista ilustrador carlos rivaherrera

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Roger Federer by Rivaherrera    caricatura ilustracion de roger federer caricaturista ilustrador carlos rivaherrera

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Ilustración de Kaká by Rivaherrera  ilustracion caricatura de kaka caricatura ilustrador carlos rivaherrera

Muere Michael Jackson

Junio 26, 2009

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Michael Jackson by Rivaherrera ilustracion caricatura de michael jackson ilustrador caricaturista rivaherrera

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Ricky Rubio by Rivaherrera  caricatura ilustracion de ricky rubio caricaturista ilustrador carlos rivaherrera

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Pau Gasol by Rivaherrera   ilustracion caricatura de pau gasol ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Mahmud Ahmadineyad by Rivaherrera      caricatura ilustracion de Mahmud Ahmadineyad caricaturista ilustrador carlos rivaherrera

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Jaime Mayor Oreja by Rivaherrera  ilustracion caricatura de mayor oreja ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Florentino Perez by Rivaherrera    caricatura de florentino perez ilustracion de caricatuirsta ilustrador carlos rivaherrera

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Ilustracion de Guardiola by Rivaherrera  caricatura guardiola

Especial Triplete del Barça

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Carlos Castilla del Pino by Rivaherrera

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LeBron James by Rivaherrera

LeBron James se consagra en la NBA. A sus 24 años y en su sexta temporada, ha sido elegido el mejor jugador de la temporada (MVP), el galardón más importante a nivel individual. La figura de los Cavaliers dobló casi el número de votos recibidos por Kobe Bryant, 1.172 frente a 698. El tercer puesto fue para Dwyane Wade, con 680, y a continuación se clasificaron Dwight Howard y Chris Paul. La votación confirmó todos los pronósticos tras una temporada en la que LeBron ha firmado unas estadísticas impresionantes y ha impulsado a su equipo, el mejor en la fase regular con 66 victorias lo que le otorga la ventaja de campo en todos los playoffs. James ha logrado unos promedios de 28.4 puntos, 7.6 rebotes, 7.2 asistencias y 1.7 robos de balón por partido.

El alero de los Cavaliers sucede en el palmarés a Kobe Bryant (2008), Dirk Nowitzki (2007) y Steve Nash (2006). James es el cuarto jugador en la historia de la NBA que logra liderar a su equipo en puntos, rebotes, asistencias y robos de balón mientras que su equipo logra al menos 50 victorias. Los anteriores fueron Larry Bird (1985-1986), Grant Hill (1996-1997) y Kevin Garnett (2002-2003). Es también el séptimo jugador que logra ganar el trofeo MVP después de haber conquistado también, en 2004, el galardón de rookie del año, como Tim Duncan, Allen Iverson, Shaquille O’Neal, David Robinson, Michael Jordan y Larry Bird.

“Tengo 24 años y recibo este premio. Nunca pensé que esto pudiera suceder tan rápido. Mentiría si dijera que no estaba ilusionado con este galardón. Es la recompensa al trabajo duro”. James también fue elegido el segundo mejor defensor de la Liga, lo cual le convierte en el jugador más dominante en las dos partes de la cancha desde Michael Jordan. “Mi misión todavía no ha sido completada. Todavía tengo muchas cosas que hacer esta temporada. Todavía tengo otra celebración en junio”, dijo en referencia a la obtención del que sería su primer anillo. El anuncio del premio tuvo como escenario el colegio de St.Vincent-St.Mary School, en Akron (Ohio), donde se formó James antes de pasar directamente a la NBA. Los compañeros de equipo de James le acompañaron durante la entrega del premio. Con 24 años y 106 días cuando concluyó la fase regular, James es el jugador más joven que gana el premio desde lo conquistara Moses Malone en 1979 con 24 años y 16 días. En 1969, Wes Unseld, también ganó el premio con sólo con 23 años.

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Ilustración de Henry by Rivaherrera

Un brindis al futbol.  Al del Barça, claro, que desplegó en Chamartín, imponente museo futbolístico donde tantos tiritan, todos sus violines. El fútbol convertido en arte, pura orfebrería. No sólo fue la certificación del angelical método azulgrana. Del Barça, que se obliga a sí mismo en el juego y en el resultado, no se esperaba un simple triunfo, sino que sellara su estilo ante un duelo de máxima exigencia. Y la respuesta barcelonista fue intachable. Guardiola no se guardó nada, alistó a los mejores y el equipo no se confundió con el imprevisto gol inicial de Higuaín. Reaccionó con ese aire poético que le distingue. No sólo retorció el marcador, sino que contribuyó a la evangelización que merece Casillas. Rebajó de tal forma al Madrid que el impetuoso aspirante quedó reducido a un rutinario telonero. El conjunto de Juande no pudo camuflarse con el resultado y al equipo se le vieron todas las costuras. Nada que reprocharse ante un adversario capaz de convertir el fútbol en un paraíso.

Frente al juego de sacamuelas y tono épico de los madridistas, el Barça resultó sinfónico. Se puso de etiqueta, bailó en Chamartín y laminó el safari madridista de los últimos 17 partidos. Uno y otro expusieron su versión más real. El equipo de Guardiola, el más operístico de la temporada, debía mostrar su carácter competitivo ante una situación casi extrema. Del Madrid, que a toque de tambor había mantenido la Liga en vilo con un espíritu conmovedor, se intuía un arrebato definitivo. No hubo debate: el Barça fue mejor en todo, en lo fino, en lo grueso. El Madrid no tuvo respuesta, no le llegó el sudor que le había hecho soñar con el título. El Barça resultó de otro planeta, condujo a la rendición al irreducible Madrid de Juande.

Si hubo más emoción de la cuenta fue por la divinidad de Casillas, junto a Raúl y el ausente Guti la única coartada étnica del madridismo. Enfrente, Xavi, padre junto a Guardiola de la admirable y productiva ingeniería genética azulgrana, manejó el encuentro con su toque homérico. A cada azote del Madrid, que hizo pagar las únicas debilidades barcelonistas -la poca chicha de Abidal ante Robben y el peaje de Puyol, demasiado disperso en el eje defensivo-, respondió Xavi, jugador con más jerarquía que focos. Xavi, en plenitud, es un homenaje al fútbol. A todos los sistemas: el que premia al alquimista que advierte el pase que nadie ve o el pícaro que con cuerpo de ratón es capaz, por su apego a la pelota, de rescatarla ante espartanos como Lass. Como intérprete activó a Puyol en el 1-2; como amante del balón, citó a Messi con Casillas en el 1-3 tras birlarle el sustento al segundo Diarrà; animó a Henry en el 2-4, e hizo otro guiño a Messi en el 2-5. Desde Cruyff en 1974 -guionista de otra inolvidable noche del Barça en el Bernabéu con aquel 0-5- no ha habido un solista azulgrana semejante en el Bernabéu. Hubo un día en el que Ronaldinho fue Ronaldinho; anoche, Xavi fue todo un equipo. Al Barça le bastó con su senado, las picaduras de Messi y Henry, y un novel camino de la posteridad: Piqué, la mejor noticia para el fútbol español en lo que va de temporada. Sobrio, concentrado, adulto, con recursos para el quite y la salida, y hasta con gol. Con Xavi al compás y la extraordinaria solemnidad de Piqué, Messi puso la puntilla a ese Madrid babélico tuneado por Juande en los últimos meses. Salvo frente al Liverpool y el Barça, la clase alta del fútbol europeo. El conjunto azulgrana es de otro reino. Por mucho que se rebobine no hay rastro de un equipo que haya jugado tantos buenos partidos en una misma temporada, y sin descartar ningún reto. Filias y fobias aparte, este Barça es un lujo para el fútbol. Con 2-5, cualquiera estaría de rondito a la espera de que bajara el telón. Este Barça, no. Con 2-5, Piqué, un central, llegó al gol en el 2-6. El cuadro azulgrana ni siquiera precisó de la mejor versión de Eto’o, alejado a una orilla para que Messi retratara a los centrales blancos. Lo mismo dio. El Madrid fue un títere a los pies de un equipo de trazo celestial, ancho, profundo, arabesco, sabio y firme. Salvo el arranque de Robben, no hubo madridista que ganara su duelo: sin pistas de Raúl; Ramos se quedó en tanga ante Henry; Gago y Lass debieron sacar a hombros a Xavi; Marcelo fue el Marcelo que llegó… Así, uno tras otro. Jamás en la historia hubo recital azulgrana similar en el Bernabéu, silencioso ante los versos azulgrana.

Habrá un antes y un después de semejante gala. Habrá un antes y un después de Pep Guardiola, guardián de un santoral que recibió de Johan Cruyff y que lleva camino de purificar aún más. Pep, muy por encima de ese estreñimiento dialéctico que a veces prevalece en el fútbol, ha desmentido a esos paniaguados que le esperaban con el garrote, incapaces de perdonar su verbo mesurado, su buen gusto y discreción. Hasta el punto de liderar la segunda mayor goleada encajada por el Madrid en su feudo: la primera correspondió al Athletic.

Con Pep al frente, el Barça despejó cualquier discusión. Los puntos y los goles distinguen a este Barça; los adjetivos inundan sus crónicas. Llegado el día clave, el Madrid, sometido de principio a fin, cayó en la orilla. Su esmero merece un titular. Lo del Barça en Chamartín, lo del Barça en toda la temporada, quedará como un incunable en la bibliografía del fútbol español. Y del transfronterizo, donde España, con el modelo azulgrana, también marca tendencias. En definitiva, el Barça hizo doblete: ganó y deleitó, porque de él se esperan ambas cosas. Tan imponente es su obra que no caben éxitos mundanos. Otro mérito de Guardiola, decidido a pilotar a su grupo hacia la trinidad final. Sólo la fabulación ya merece un homenaje póstumo. El señorío obliga: el Madrid jamás olvidará a este Barça tan lírico.

JOSÉ SÁMANO  caricatura de thierry henrry ilustracion caricature ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Pepe Blanco by Rivaherrera    jose blanco, pepe blanco, pepiño blanco caricatura ilustracion de rivaherrera ilustrador caricaturista

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Pedro Almodovar by Rivaherrera

 Especial ‘Los abrazos rotos’

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 caricatura de almodovar  caricaturista ilustrador carlos rivaherrera

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Gerry Adams by Rivaherrera

Por primera vez en una década el Ulster amanece esta mañana con el corazón encogido por dos cadáveres: los de dos soldados de la base militar de Massereene, en el condado de Antrim. Nada se sabe todavía de sus asesinos pero todo apunta a que pertenecen a las bandas de disidentes, crecidas al calor del descontento en los barrios católicos en torno al proceso de paz.

Los soldados fueron asesinados alrededor de las 21.40, las 22.40 hora española. Sus asesinos aparcaron junto a la base una furgoneta disfrazados de repartidores de pizzas. Una vez allí, abrieron fuego contra el personal que guardaba la entrada. Según fuentes policiales, los disparos dejaron el saldo siniestro de dos soldados muertos y cuatro personas heridas. Todos ellos varones, dos de ellos civiles y todos sus nombres por identificar.

“Oí muchos zumbidos”, relataba un testigo a la BBC, “quizá 10 ó 20. Entonces sonó la sirena en los barracones y luego oí las sirenas de la policía y de las ambulancias. Había seis ambulancias y Dios sabe cuántos coches de policía”.

El acto más grave desde 1998

La base de Massereene se halla a unos 25 kilómetros de Belfast, en el extremo nororiental de Irlanda del Norte. El atentado de anoche es el más grave en la provincia desde la bomba de Omagh, que en agosto de 1998 mató a 29 personas, entre ellas dos españoles. Como entonces, también ahora da la impresión de que detrás de la bomba están los disidentes de organizaciones como el IRA Auténtico o el llamado IRA de la Continuidad. Bandas que no se resignan a luchar por la independencia por medios puramente pacíficos.

Como ocurriera en el caso de Omagh, todas las fuerzas políticas norirlandesas han condenado el atentado. El primero contra un soldado británico desde la muerte del lancero Stephen Restorick en 1997. Especialmente duro ha sido el comunicado del ministro para Irlanda del Norte, Shaun Woodward: “No puede estar más claro el contraste entre aquéllos que sirven a la comunidad y aquéllos que querrían destruirla. A quienes han hecho esto se la perseguirá y pase lo que pase nunca podrán frenar el proceso político”.

Máxima alerta ante disidentes del IRA

El atentado se produce unas horas después de que el jefe de la policía del Ulster, Hugh Orde, se viera obligado a revelar que ha reclamado la presencia de las fuerzas especiales precisamente para reunir datos sobre los disidentes. Un reconocimiento que ha enfadado sobremanera a los líderes del Sinn Fein, a quienes el retorno del Ejército les incomoda por su historial sangriento en Irlanda del Norte. El viceprimer ministro norirlandés Martin McGuinness, ex miembro del IRA y líder del Sinn Fein, advirtió el viernes que las fuerzas especiales eran percibidas por los republicanos como “una amenaza” y lanzó un mensaje a Orde y al Gobierno británico: “La historia demuestra que muchas de estas fuerzas han sido tan peligrosas para la comunidad como cualquier otro grupo armado”.

Pero el jefe de la policía del Ulster no sólo admitió el retorno de las fuerzas especiales. También elevó al máximo el nivel de alerta por atentado y avisó de que en cualquier momento podría producirse un atentado de los disidentes.

Según el diario ‘The Guardian‘, éstos han reclutado recientemente pistoleros curtidos en las filas del IRA. Terroristas que no tragan con el proceso político y están dispuestos a seguir golpeando en nombre de la unificación de Irlanda.

De confirmarse la autoría de los disidentes, éste sería su atentado más mortífero desde la masacre de Omagh. En 2008 dispararon a matar a dos oficiales de policía en sendos atentados en Derry y Dungannon. Hace menos de un mes, las fuerzas de seguridad desactivaron una bomba de 136 kilos en el condado de Down, muy cerca de unos barracones del Ejército. Entonces nadie murió. Anoche no hubo tanta suerte.

Eduardo Suárez  ilustracion caricatura de gerry adams ilustrador caricaturista carlos rivaherrera

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Stanley Kubrick by Rivaherrera

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caricatura de Ibarretxe by Rivaherrera

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Penélope Cruz by Rivaherrera

El Oscar corona el sueño

Durante una semana ha estado aguantando los nervios. Incluso en la alfombra roja aseguró llegar “muy tranquila”, envuelta en un increíble vestido palabra de honor de Pierre Balmain, de sesenta años de antigüedad.

Pero llegó el Oscar a la mejor actriz de reparto [el primero que se concedió en la gala, alrededor de las 2.30, hora española] y la emoción. Penélope Cruz tomó ayer el relevo de Javier Bardem, y la madrileña de 34 años se convirtió en la primera española en conseguir un Oscar. “Estoy feliz, emocionada, contenta… he pasado muchos nervios en las presentaciones, lo de las cinco actrices ha sido precioso, me iba el corazón a mil por hora y cuando Tilda (Swinton) me ha mirado al abrir el sobre, pensaba que me caía redonda”, ha afirmado la actriz en la rueda de prensa posterior a la gala. “Tardé cinco minutos en mirarle a la cara (a la estatuilla); Pesa bastante pero no lo suelto”, ha añadido.

En su discurso, en el que dio rienda suelta a todas sus emociones, recordó el talento de Woody Allen a la hora de dibujar grandes personajes femeninos, se lo dedicó a su amigo Pedro Almodóvar, “que me lleva en sus aventuras”, a Bigas Luna, Fernando Trueba, quienes le dieron sus primeros trabajos, a Harvey Weinstein, el distribuidor en Estados Unidos de Vicky Cristina Barcelona, que con su habilidad promocional le ha dado el empuje definitivo para un galardón que merecía ya sólo por su talento. “A mis padres, a mis hermanos, a todos los que me ayudaron. Vengo de un sitio, Alcobendas, muy alejado de estos sueños. Allí veía el show”. Y hasta el teatro Kodak ha llegado. Recordó la importancia de defender este arte, el cinematográfico, que está por encima de lenguas, y ya en castellano, remató sus 45 segundos de discurso, recordando a todos los que le ayudaron. “Y a los actores de España”.

El premio le llegó de cinco ganadoras del premio de la academia: Eva Marie Saint, Tilda Swinton, Goldie Hawn, Whoopie Goldberg y Anjelica Huston, que fue la encargada de presentar a Cruz: “Bajo tu belleza se esconde el alma de una auténtica cometa”, antes de decirle en español: “Muchas felicidades”.

Su María Elena, la mujer neurótica por amor, fue uno de los más alabados personajes en la alfombra roja, la entrada al teatro Kodak que si el año pasado burbujeaba a favor de Javier Bardem, en esta edición estaba rendida a los pies de la madrileña. La primera en llegar fue Isabel Coixet, que la dirigió en Elegy, junto a los productores de Vicky Cristina Barcelona. “A mí me parecen de gran valor sus actuaciones, su paciencia en la promoción…”. Weinstein recordó que llevan doce años como amigos “y tienen tanta suerte en España con ella…”. Y confesó: “El cine también debería estarle agradecido”.

El grupo de apoyo sentimental lo formaban Goya Toledo y Luis Alegre, sus mejores amigos, junto a su madre, Encarna Sánchez, y sus hermanos Mónica y Eduardo Cruz. “Vamos a gritar, a llorar. Es un ángel, y se lo merece”, decía Toledo, mientras Alegre gritaba “Vamos, Penélope”. Sus hermanos iban “con la piel de gallina”, confesó Mónica. “Estamos muy felices, es un día especial, la segunda nominación…”. Su madre apenas contenía las lágrimas, antes de que al recibir la estatuilla soltara las emociones. “Tiene un algo más indescriptible que la diferencia de los demás. Es la amiga soñada”, remató Alegre, a quien le siguió sir Ben Kingsley, el compañero de Cruz en Elegy. “Siempre concentrada, siempre dando lo mejor. Soy muy afortunado al haber trabajado con ella. Vengo con mi mujer y ella es tan fan como yo de Penélope”.

En la alfombra roja, Cruz, que iba perdiendo la voz, confesó haber dormido bien, se mostró concentrada en divertirse y esperó disfrutar de la gala. Sabía de qué hablaba, porque hace dos años ya compitió, aunque como actriz protagonista, con Volver, de Pedro Almodóvar.

No sólo los cineastas se volcaron con la actriz. El tenor Plácido Domingo apuntó: “Penélope nunca se ha dejado ningunear. Es versátil, no se ha dejado manipular. Es una artista y no ha caído en la trampa de convertirse en actriz hollywoodiense”. Y el modisto Valentino la definió como “una mujer sensacional, llena de glamour, y esta noche vamos a oír hablar de ella”. Esta mañana, en Alcobendas, es probable que otra niña piense que los sueños se pueden hacer realidad.

GREGORIO BELINCHÓN    ilustracion, caricatura de penelope cruz ilustrador caricaturista

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Nikola Karabatic by Rivaherrera     ilustracion caricatura caricature karabatic ilustrador caricaturiasta carlos rivaherrera

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Rafa Nadal by Rivaherrera

La batalla se decidió en el barro. Con furia. Con fuego. Sin guantes y a pelo. Hubo golpes de ensueño, pero fueron los menos. Predominó el miedo. La tensión. El recelo. Cuando salió a la pista para jugar contra Roger Federer, la humedad golpeó en la cara a Rafa Nadal. El calor hervía en el suelo. El público gritaba “¡vamos, Federer!” y Nadal escuchaba. Apareció entonces un partido ardiente, de lo que queman la piel, destruyen las piernas y fríen el cerebro. Nadal lo disputó desde su tenaz cabeza. Federer, con aprensión y desconfianza. Fue un campeón temblando ante su propio reflejo. Un tenista desdibujado, pero con las narices de luchar en un partido para fuertes, discutido hasta pasada la medianoche australiana. Federer, que recibió llorando el trofeo de subcampeón, no sucumbió contra un rival, sino contra su mente. Nadal, que venía de jugar 5h 14m en su semifinal, aguantó 4h 23m en el duelo decisivo para ser el primer español que conquista Australia, tras salvar seis bolas de break en la decisiva tercera manga (7-5, 3-6, 7-6, 3-6 y 6-2).

Los carteles de la grada y sus gritos pedían una escabechina. “¡Vamos, matador!”, se leía. “¡Federer, número uno!”, se proponía. Los protagonistas, sin embargo, ofrecieron justo lo contrario. Un canto al espíritu deportivo. Federer rompió a llorar por su derrota. Nadal acudió al rescate, le abrazó y le susurró palabras de consuelo al oído: “Eres un gran campeón y mejorarás el récord de 14 grandes de Sampras”. De lágrimas se hacen algunas leyendas. Ayer hubo muchas vertidas. Con el cheque del campeón en la mano, Toni Nadal, hombre serio, duro, empezó a hablar sobre lo ocurrido. Enseguida empezó a frotarse los ojos. Lloraba. “Rafa es un tipo duro”, dijo; “pero me sabe mal por Federer. No me gusta ver a nadie mal y menos a él, que es una buena persona cuyo juego admiro”.

Acababa de terminar un encuentro que pudo ser dramático. Nadal se mareó en el entrenamiento de la mañana. Luego, supo que jugaría el partido con dolores en un gemelo, en el cuádriceps y los isquios. En medio de la batalla, se dirigió a su banquillo. “¡Estoy acalambrado!”, les dijo a los suyos. “¡No pienses en los calambres! ¡No ahora, demonios!”, le contestaron. Tan palpable era la sensación de caldera hirviente que los médicos tuvieron que atender a un espectador desmayado mediado el partido. Nadal, visitado luego por el fisioterapeuta, se llevó la primera manga. Avanzó por delante en la segunda, finalmente perdida. Conquistó el tercer set, que debió haber cedido, y, tras dejar escapar el cuarto, impuso su dominio. Fue cuestión de golpes y mentalidad de hierro. Al toque de corneta del set decisivo, Federer tembló y se sintió perdido. Nadal rugió y decidió el partido.

“Ha sido un encuentro jugado con nervios”, resumió Toni Nadal; “Roger ha estado intermitente. Quizás, por la posibilidad de igualar el récord de 14 grandes de Sampras y por jugar contra Rafa, que le ganó los dos últimos. Faltó algo de continuidad en el partido… Todo el mundo decía que Rafa no jugaba muy bien en esta superficie y aventuraban que terminaría pronto su carrera, sobre todo algunos ex tenistas. Pues ya lleva casi cinco años en lo más alto”.

Éstos son los pecados de Federer, acomplejado cada vez que se enfrenta a Nadal: sacó penosamente (52% de primeros saques), cometió un número inusitado de errores no forzados (64 por 41 de Nadal), sólo convirtió el 32% de sus opciones de rotura, que nunca peleó como un grande, y perdió pese a haber ganado un punto más que el español (174 por 173). Éstos son sus méritos: creer siempre, querer siempre, luchar siempre. Estar a la altura del mito, pelear con la historia y gritar que, llueve o truene, es un campeón de los que hacen de cada partido un hito. El público le llevó en volandas. Levantó dos puntos de partido. Y luego, incapaz de aguantar el tercero, superado por un alud de reveses cruzados, vio cómo Rod Laver le entregaba el trofeo al adversario. Vitoreó entonces el público a Nadal. Se rindió el gentío y el número uno se ganó cientos de amigos.

Los australianos tienen un extraño sentido de los apodos. A Laver, que presidió el partido, le llamaron The Rocket, El Cohete, porque de tan poco correr ni se movía. A Ken Rosewall, Muscles, Músculos, porque era delgadito. A Nadal, que ya es uno de los suyos, todavía no le han encontrado apodo alguno. Quizás, viendo su espíritu de contradicción, El Chiquitito tendría sentido. El español tiene 22 años, seis títulos del Grand Slam y mucho apetito. Es un grande. Y en crecimiento.

JUAN JOSÉ MATEO   ilustracion, caricatura de rafa nadal ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

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Cristiano Ronaldo by Rivaherrera   ilustracion, caricatura de cristiano ronaldo cr7 ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Ilustración de Diego Armando Maradona by Rivaherrera

Ilustración de Diego Armando Maradona by Rivaherrera

El gol que sedujo a una nación

Una aura de misticismo envuelve a Escocia, tierra dada a construir héroes y relatar mitos. Su clima gélido, los acantilados que escarpan sus costas y los castillos que salpican sus interminables praderas le conceden un aire enigmático que también caracteriza a sus habitantes. Gente aparentemente fría, distante incluso, pero que en el momento en que accede a un graderío y ve rodar una pelota se transforma en un volcán en erupción. Porque en Escocia, pese a que deportes como el golf, el rugby o el críquet dominen las retransmisiones, también existe una profunda devoción por el fútbol. Por eso no es extraño caminar por las grises calles de Glasgow y ver infinidad de supportersluciendo camisetas del Rangers o vestigios del macro homenaje que recibió hace dos años Jimmy Johnstone, figura legendaria del Celtic, tras su fallecimiento.

Hoy es un día histórico para el fútbol escocés. Y para Maradona. El aterrizaje de El Pelusaal frente de la selección argentina para disputar un partido amistoso ha revolucionado la ciudad, aunque también se trata de una cita muy emotiva para él. El encuentro frente a Escocia supone la culminación de uno de sus grandes sueños: sentarse en el banquillo de la albiceleste. Pero además, Hampden Park, el vetusto estadio en el que va a disputarse el choque, fue el escenario en el que Diego logró su primer gol con la camiseta de Argentina el 2 de junio de 1979. Una fecha grabada a fuego en la mente de Maradona, que con tan sólo dieciocho años consiguió que los bramidos de los enfervorizados seguidores escoceses se convirtiesen en aplausos y que jaleasen al combinado argentino tras el pitido final.

La selección suramericana, dirigida por César Luis Menotti, afrontaba el último encuentro de una gira europea que previamente la había enfrentado a Holanda, Italia e Irlanda. Los robustos defensores locales amenazaban con sus tarascadas los tobillos de un joven imberbe que llevaba el balón cosido a su bota izquierda y sorteaba rivales con una facilidad abrumadora. En el minuto setenta de partido, Maradona tomó el esférico en la banda derecha, lo orientó hacia el centro con un golpe de cadera y se internó en el área. Allí burló al último zaguero, pero la pelota se le marchó ligeramente hacia la línea de fondo. Cuando todo el mundo esperaba un centro forzado, incluido el meta Rouge, El Pelusase sacó de la chistera un disparo que envió el balón directamente a las mallas.

Diego tumba a un gigante

Argentina venció aquel partido por 1-3. Luque, autor de los otros dos tantos contra Escocia, recuerda con emoción el partido. “El día anterior, en el hotel, le dije a Diego que me tenía que ayudar a hacer goles porque yo era un nueve pescador: siempre estaba con la cañita. Entonces lo apoyé y le dije que la íbamos a romper”. Y así fue. “Jugamos un fútbol total, impresionante”, cuenta el ex de River, que recuerda lo que le dijo a Maradona cuando marcó. “Nene, muy lindo lo que hiciste, pero la próxima es centro atrás”. Ese día, Diego se ganó a toda una nación. Sin embargo, siete años más tarde, en 1986, el amor que le profesaban los hinchas escoceses alcanzó el delirio cuando Maradona sacó los colores a Inglaterra, toda una potencia futbolística mundial, en el campeonato del mundo celebrado en México.

Escocia rememora de una manera especial la picardía de Maradona, que con la mano de Diosen primera instancia y una cabalgada antológica en los compases finales derribó al presuntuoso cuadro inglés. Uno de los damnificados fue Terry Butcher, testigo directo del escarnio producido por su adversario y que hoy desempeña la función de ayudante técnico del seleccionador escocés. Para Butcher, en su día un central de juego rústico, el partido de esta noche no es un envite más. El ex internacional de los prossnunca perdonará a Diego haber destruido el sueño de Inglaterra de ganar un Mundial y ha asegurado que no saludará a El Pelusaen Hampden. Maradona, que no se arruga ante nada, ni ante nadie, le ha replicado. “No me interesa darle la mano a Terry Butcher. Yo estoy bien con la gente que tengo que estar bien. No sé por qué no me quiere dar la mano. Yo le dejo que haga su vida y yo hago la mía. No me muero y duermo igual si Butcher no me da la mano”.

Los trapos sucios de Inglaterra

Inmerso en su papel de técnico, Diego ha reaccionado a las palabras de El Carnicero(así se le conoce a Butcher por su apellido y su entrega sobre el campo) con su habitual rebeldía. “Yo le voy a recordar que Inglaterra venció una final contra Alemania (en 1966, cuando ganó en la prórroga el Mundial al equipo germano con un tanto fantasma) con un gol que no fue, que lo vimos todos y nadie dijo nada. La historia no se cambió. Butcher no me puede juzgar de ninguna manera”. A sus 48 años, El Pelusaregresa a Glasgow. A las puertas del hotel en el que descansa Argentina, todavía hay algunos aficionados que muestran fotografías de sus goles a Inglaterra. “Gracias Diego, sos Dios”, reza una de los retratos. En Escocia, territorio simbólico para él, siempre será bien recibido.

ALEJANDRO CIRIZA   ilustracion, caricatura de diego armando maradona el pelusa d10s. ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

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Ilustración de Barak Obama by Rivaherrera

“Si todavía queda alguien por ahí que aún duda de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible, quien todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestros tiempos, quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta….”

Discurso completo de Barak Obama tras ser elegido presidente de Estados Unidos

http://www.elpais.com/articulo/internacional/discurso/victoria/Obama/elpepuint/20081105elpepuint_10/Tes

 ilustracion, caricatura de barak obama ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

 

Ilustración de Lewis Hamilton by Rivaherrera 

Su llegada al Mundial de F-1 fue explosiva y en su segundo año consiguió lo que muchos no han logrado en toda su carrera: el título mundial. Lewis Hamilton es de otra pasta. Es uno de aquellos prodigios que aparecen en el mundo del deporte muy de vez en cuando, pero que se convierten en auténticos ídolos a medida que van confirmando las posibilidades que atesoran. Ha sido una bendición para los británicos, creadores de tantos deportes en los que ya no consiguen brillar y necesitados de algunas grandes estrellas. Hamilton fue un referente desde que entró en el mundo de la F-1 de la mano de Ron Dennis en marzo de 2007. Aunque su excelente campaña en la GP2 le auguraba un futuro brillante, ni los más optimistas podían imaginar que sería capaz de realizar las proezas que logró en su primer año como piloto oficial de McLaren.

Nadie, y el que menos Fernando Alonso, su compañero de equipo aquella temporada, podían imaginar una explosión similar. El doble campeón mundial fue sorprendido ya en la primera carrera, en Australia, cuando en la salida el británico le adelantó. Aunque a partir de aquel momento la relación entre los dos pilotos se fue deteriorando, Hamilton soportó la presión de forma admirable hasta el punto de que se convirtió rápidamente en el primer debutante que lograba tres podios consecutivos. Y fue capaz de elevar esa cifra hasta la novena carrera. Para entonces era ya el único piloto de la historia de la F-1 -exceptuando el primer año de existencia de la competición- que había sido líder del campeonato en el año de su debut.

Lo más grande fue que se mantuvo en el liderato y llegó a tener 17 puntos de ventaja sobre Raikkonen y 12 sobre Alonso a falta de dos carreras para la conclusión. Llegó a la última carrera, en Brasil, con siete de ventaja sobre Raikkonen y con cuatro sobre Alonso. Y allí sufrió una de sus principales decepciones. Su mentalidad agresiva e indomable le traicionó. Se obsesionó con superar a Alonso y lo perdió todo. Fue un pecado de juventud por el que tampoco había que condenarle. Visto desde un prisma positivo, lo que habría que valorar es que, con la presión que debió soportar durante toda la temporada en el seno de su propio equipo y luchando contra un doble campeón mundial, hubiera llegado tan lejos.

Sus estadísticas fueron reveladoras: cuatro victorias, 12 podios, seis pole. Pero lo más importante fue que su fuerza mental no se quebró con los desastres que vivió en China (su coche se quedó encallado en la gravilla en la línea de box, tras salirse a 80 km/h) y en Brasil, donde perdió un título que tenía en el bolsillo. Recibió palos de toda la prensa de su propio país. Pero él sobrevivió. Y cuando empezó la temporada 2008 volvía a estar dispuesto para ganar el título. Con errores de peso, como el de Canadá, donde embistió por detrás Raikkonen cuando éste esperaba el semáforo verde en la salida del pit lane, el de Francia o el de Spa -fue sancionado con un drive through por adelantar en una chicane-. Pero también demostrando un nivel de pilotaje excepcional, especialmente en lluvia, que ofrecía un espectáculo del que hacía algunos años carecía la F-1. Hoy, con dos años de experiencia, sus estadísticas son inigualables: es el campeón mundial más joven de la historia (23 años y 299 días), lleva 9 victorias, 22 podios, 13 poles positions y ha estado en cabeza 615 vueltas. Sin embargo, hay un dato escalofriante: en las 35 carreras que lleva disputadas sólo ha sufrido dos abandonos (China 2007 y Canadá 2008). Su porcentaje de abandonos es del 6% y no hay ningún piloto en la historia de la F-1 que sea capaz de igualar esta cifra.

MANEL SERRAS    ilustracion, caricatura de lewis hamilton ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Paul Newman fallece

Septiembre 28, 2008

Ilustración de Paul Newman by Rivaherrera

Los ojos del cine ya no son azules” 

http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Paul/Newman/776/

ilustracion, caricatura de paul newman ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Ilustración de Michael Phelps by Rivaherrera

ilustracion, caricatura de michael phelps ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Ilustración de Usain Bolt by Rivaherrera

Einstein a 44 por hora

La recta es la distancia más corta entre dos puntos, enseñaban en la escuela. Falso, desmintió Albert Einstein (e=mc2), es la curva. De acuerdo, dijo Usain Bolt, que ha hecho la demostración de la teoría de la relatividad en una pista de atletismo y a 44 kilómetros por hora.

El chico jamaicano de las zapatillas doradas del número 47 ha ganado tres medallas de oro y ha batido tres récords del mundo, pero eso no es lo más excepcional que ha hecho estos días de agosto en el Nido de Pájaro. Sus curvas, la del récord del mundo de 200 metros, que supuso la demolición de los 19,32s de Michael Johnson que parecían grabados en piedra desde 1996, y la del récord del relevo, el borrado final del nombre de Carl Lewis de las listas, han sido más rápidas aún que su recta fantástica, la del primer hombre que baja de 9,7s en los 100 metros. Esto sí que es único. Ni Jesse Owens ni Carl Lewis, los más grandes sprinters, con cuatro oros cada uno, en 1936 y 1984, en Berlín y en Los Ángeles, en 100, 200, 4×100 y longitud, pudieron decir tanto.

“De vez en cuando en la historia de la humanidad nacen un Newton, un Mozart, un Einstein”, dijo su entrenador, Glenn Mills, que no encontró referentes atléticos con quien compararle cuando le preguntaban de qué planeta había aterrizado en Pekín su pupilo. “O un Usain Bolt…”.

Eso de que corra la curva más rápido que Lewis, que Powell, que nadie la recta, no lo es todo. El otro rey de los Juegos, el pollo del Nido, un chaval que ha cumplido 22 años esta semana olímpica, además de reinventar el atletismo, de dar la vuelta a las leyes físicas que rigen la relación entre el espacio y el tiempo, a las leyes fisiológicas que tratan de aclarar los porqués de los movimientos del cuerpo, de llevar la contraria a la mecánica de palancas que explica que cuanto más larga es una pierna más lenta debe ser la repetición de sus movimientos, y de alejar un poco más los límites del rendimiento humano en tres carreras únicas, ha puesto de moda en el mundo el baile del rayo, su peculiar forma de celebrar sus victorias, extendiendo los brazos en dirección al horizonte.

Es algo más que eso, claro, la alegre despreocupación con la que saltaba a competir, como si estuviera en la vieja pista de hierba del campo de cricket en la que se entrena a diario en vez del estadio más moderno, más caro, más espectacular jamás construido, debe ser el símbolo del nuevo atletismo que quiere salir de la sombra de la mano del alegre chaval de Trelawny, quien, como Mozart, ya fue un niño prodigio, ganando un Mundial júnior a los 15 años.

“Es el verdadero rey de los Juegos y no Phelps”, dice Sebastian Coe. “Lo del número de medallas no vale. Para Phelps es como si le pusieran ocho maneras distintas de nadar 100 metros…”. Sin embargo, el discurso, objetivamente interesado del lord inglés, que fue gran atleta olímpico y que ahora es vicepresidente de la federación internacional, miembro del COI y organizador de los Juegos de Londres 2012, no tiene muchos seguidores.

Hay en el ambiente el recuerdo de demasiadas historias tristes, la memoria de tantos ídolos de la velocidad caídos en las redes de la lucha antidopaje, que el escepticismo ante lo extraordinario se ha impuesto a la fascinación inocente ante la gesta, una de las utilidades del deporte. Y esto es así sobre todo en los medios norteamericanos, que le han negado a Bolt, y a todo el atletismo jamaicano, al reggae power que gozosamente ha barrido a los velocistas de Estados Unidos, no sólo el derecho a ser considerado uno de los grandes de la historia del atletismo, sino siquiera el título de mejor atleta del momento, por no hablar, claro, del tema de rey de los Juegos. Para eso está Phelps, sobre cuyas ocho medallas nadie quiere dudar.

Carlos Arribas   ilustracion, caricatura de usain bolt ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Ilustración de Ingrid Betancout by Rivaherrera      ilustracion, caricatura de ingrid betancourt ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Ilustración de Luis Aragonés by Rivaherrera

Ilustración de Luis Aragonés by Rivaherrera

‘EL VIEJO’

Y yo, señor juez, ¿qué culpa tengo? El viejo era la víctima perfecta. No había más que verle deambulando por ahí con el chándal chillón, mal afeitado, con la piñata bailándole y esas gafas antiguas, que ni veía de lejos ni veía de cerca. Era la víctima perfecta. Si es que parecía pedirlo, señor juez, parecía pedir que le llovieran palos. Y no me negará usted que el tipo caía mal. Eso no lo digo yo, se acordará usted mismo: todo el mundo, o casi todo el mundo, se la tenía jurada.

Se hablaba mal del viejo, es verdad, y se echaba mano de cualquier excusa. Como lo del racismo. Decían que el viejo insultaba a los negros, y hasta le pusieron una multa. Qué le voy a contar: el caso era liarla, y complicarle la vida. No, claro, el viejo no era racista. Tampoco era ludópata, aunque en una época se dejara sus perrillas en el juego. Depresivo quizá sí, quién sabe. Qué más da.

A lo que íbamos: la víctima perfecta. Cada uno vive de lo que puede. Él vivía de llevarse palos, y yo, nosotros, de pegárselos. Y la gente encantada. Porque el viejo, encima, se defendía, se encaraba, intentaba explicarse, se negaba a irse. En este negocio nada funciona mejor que una víctima que se resiste. A la gente le encanta. La gente, señor juez, tiene muy mala leche. Y no lo digo para justificarme, que también: es que es la pura verdad.

Honestamente, yo no esperaba que las cosas fueran a acabar así. Cuanto más lo pienso, más extraño me parece. El asunto pintaba clarísimo: sólo era cuestión de darle palos hasta que se cansara y se largara sin conseguir nada. Mírelo fríamente, señor juez: ¿quién podía prever que el viejo consiguiera algo? Estaba condenado de antemano, lo que se dice un pringao. Así han sido siempre las cosas, ¿no?

Cómo nos equivocamos. Fue sólo eso, una equivocación sin maldad. Le pegábamos sin ensañamiento. Casi en defensa propia, mire lo que le digo. Porque alguien tenía que defender los intereses de todos, y el viejo parecía un peligro público. Que si Raúl, que si los bajitos, que si otra vez la maldición de cuartos, que si el espíritu perdedor, que si ya tiene sustituto, que si a ver cuándo se va… A ver, sea sincero: ¿pensaba usted que el viejo iba a resultar, a su edad y con su historial, la admiración de toda Europa?

Y, sin embargo, aquí estamos. En la final, con un equipo de lujo y con el viejo hecho un sabio. Porque ha resultado que sí, que él era un sabio y nosotros, los periodistas, unos capullos. Yo, al menos, estoy confesando, señor juez, a ver si me vale como atenuante. Otros que le ponían a parir parece que hayan estado siempre con el viejo, apoyándole a muerte. ¿Sabe usted? Me alegro de todo esto. Tiene como una justicia poética. Me alegro sobre todo por el viejo, que ha aguantado lo que ha aguantado. Si pudiera, se lo diría a la cara: señor Luis Aragonés, se ha portado usted como un hombre.

Enric González    ilustracion, caricatura de luis aragones ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Ilustración de Senna, Xavi, Cesc e Iniesta by Rivaherrera

Ilustración de Senna, Xavi, Cesc e Iniesta by Rivaherrera

Hubo un tiempo en el que se dijo y se escribió que Iniesta y Xavi eran incompatibles, que no podían jugar juntos. Ayer, en el estadio Ernst Happel, de Viena, Iniesta y Xavi, dos amigos residentes en el Camp Nou, protagonizaron la jugada que abrió el pase de la selección española a la final de la Eurocopa, el domingo, contra Alemania. Puede que desde el pico del área Iniesta buscara un chut, pero le salió un pase perfecto. A la carrera llegó Xavi, hasta la frontal del área pequeña, y la clavó. Xavi metió un gol, tocó, mandó, templó, robó y, otra vez, corrió más que nadie: cuando le sustituyó Xabi Alonso había recorrido nueve kilómetros. Más que ningún otro.

Xavi demostró lo que Luis sabe desde hace mucho tiempo: puede jugar con Iniesta, con Cesc, con Senna y con quien le ponga al lado, pero España difícilmente sabría jugar sin Xavi. En torno a su inmenso talento para la combinación ha construido Luis este equipo, que, 24 años después, llega a una final europea. De justicia se antoja, pues, que el menudo futbolista de Terrassa marcara un gol, suerte que siempre le ha sido esquiva. Xavi forma parte, con Casillas, Puyol y Torres, de lo que el seleccionador llama “pasillo de seguridad del equipo”, eso que siempre se conoció como la columna vertebral. “En este equipo manda Xavi”, dijo un día Luis. Y el equipo, obediente, se fue tras él, tras su gusto por el toque, su visión del juego, su capacidad para convertir en mejores todos los balones que toca.

Xavi es hijo de un futbolista almeriense que se casó en Terrassa. En su casa, su madre guarda aún alguna de las libretas en las que su hijo apuntaba las alineaciones de los partidos que veía, dibujaba las camisetas y redactaba con letra infantil cómo habían sido los goles. Su padre suele explicar que desde niño le impresionó la capacidad de Xavi para asumir los conceptos del juego y, medio en broma, suele decir que el niño le nació futbolista. Muchas veces, viéndole jugar, lo parece.

Xavi debutó en el Barça de la mano de Van Gaal hace casi diez años y desde los 17 es un fijo en la selección. Le gusta tanto el fútbol que suele ver tres o cuatro partidos cada semana y tuvo un perro que se llamaba Gol. Nunca acostumbró a meter muchos, pero alguno resulta inolvidable: el que le salvó la cabeza a Van Gaal en un partido del Barça contra el Valladolid en la temporada 1999-2000 o el que le marcó a Casillas en el Bernabéu hace cinco años.

Tipo tranquilo y divertido, de Xavi explica Casillas que “las mata callando” porque le recuerda anécdotas inexplicables de los tiempos en los que crecieron juntos en la selección. Desde ayer, a Xavi se le recordará para siempre por ese gol que sacó billete para la final. Tocó, pasó, robó, corrió y marcó. A fin de cuentas, lo más importante para un futbolista. Y Xavi lo es de la cabeza a los pies, dentro y fuera del campo. Por eso puede jugar con Iniesta. Incluso debe. A fin de cuentas, Xavi nació futbolista.

LUIS MARTÍN  ilustracion, caricatura de xavi caricatura de senna caricatura de cesc caricature fabregas caricatura iniesta ilustrador caricaturista Carlos Rivaherrera

Ilustración de Andrei Arshavin by Rivaherrera

Ilustración de Andrei Arshavin by Rivaherrera

 

Nihat

Junio 22, 2008

Ilustración de Nihat by Rivaherrera

Ilustración de Nihat by Rivaherrera

Michael Ballack

Junio 19, 2008

Michal Ballack by Rivaherrera

Ilustración de Michael Ballack by Rivaherrera

Durante años, las palabras de Günter Netzer flotaron en la carrera de Michael Ballack. Aquella crítica del ex centrocampista rubio del Mönchengladbach y del Madrid, oráculo del fútbol germano, resultó devastadora. Dijo que Ballack no podía ser un líder por la cultura colectivista en la que había crecido en la antigua Alemania del Este. Después, Netzer se retractó, la acusación se convirtió en un tabú, pero nadie supo explicar por qué Ballack nunca alcanzaba el liderazgo que correspondía a sus notables condiciones de mediocampista.

Hasta hoy. A los 31 años y después de un más que decente final de campaña en el Chelsea, Ballack es reconocido como el gran jefe que requería la Nationalmannschaft. “He visto un capitán auténtico que marca el tempo del partido y el compás de su equipo”, escribió ayer Franz Beckenbauer, el otro gran gurú, en el periódico Bild. “Jugará un gran torneo”, avisa Bierhoff, manager de la selección. “Está mucho mejor que en 2006″, sentencia el seleccionador, Joachim Löw. Y hasta la canciller, Angela Merkel, explicaba ayer en el Süddeutsche Zeitung el orgullo de los alemanes orientales al verse representados por un futbolista como él.

Todos los caminos de Alemania conducen a Ballack, que viene de una resurrección inesperada. Operado dos veces de una lesión del tobillo izquierdo recalcitrante, estuvo ocho meses sin competir. Jugó su primer partido de la temporada el 19 de diciembre, en la Copa de la Liga, ante el Liverpool (2-0). Hasta entonces, el alemán hubo de soportar la desconfianza de sus compañeros, las lanzas de la prensa y el desprecio de los aficionados del Chelsea. Al comienzo del curso, su club ni siquiera le inscribió para disputar la Liga de Campeones. Fue cuando Bernd Schuster trató de incorporarlo al Madrid. El jugador prefirió callar y trabajar. Son los valores que aprendió en Chemnitz, ex Karl Marx Stadt, en la antigua República Democrática. No es la primera situación límite que supera. Cuando tenía 16 años, después de una operación de rodilla, un médico le dijo que el deporte de competición se había acabado. “Aquello pudo haber sido el fin”, dice ahora el capitán, “pero he tenido la oportunidad de jugar 13 años como profesional y de asegurarme el futuro. El fútbol es un deporte de contacto, existe un riesgo”.

La suerte le cambió el pasado 26 de diciembre. La lesión muscular de Lampard le abrió las puertas del equipo de Avram Grant. Ganó partidos y confianza, anclándose en la alineación tras el regreso de Lampard. Eficaz ante el gol e impresionante en el juego aéreo, Ballack volvió de lleno con dos goles ante el Manchester United (2-1) y conquistando por primera vez en dos años el respeto de los aficionados de Stamford Bridge.

“He ganado la batalla contra mí mismo”, proclama el jugador desde el trono de la selección, en la que juega más retrasado que en el Chelsea, más como organizador, por delante de su amigo Frings, a quien llamaba asiduamente en los peores momentos. Hasta Marcello Lippi, campeón del pasado Mundial con Italia, da como favorita a Alemania, que vive un optimismo desbordante. “La gente se identifica con la selección por cómo jugamos. Y eso es fantástico”, afirma Ballack, recuperado del golpe que supuso perder la reciente final de la Champions ante el Manchester en Moscú. En realidad, es un experto perdedor de finales: con el Bayer Leverkusen, donde le llamaban Herbert en alusión al director de orquesta Karajan, se le escapó en 2002 la final de la Champions, la Copa de Alemania y la Bundesliga en la última jornada en favor del Borussia de Dortmund. Después se desquitó en el Bayern de Múnich con tres Bundesligas y dos Copas alemanas. Títulos de menos mérito que la Liga lograda en 1998 con el recién ascendido Kaiserslautern de Otto Rehhagel, hoy seleccionador de Grecia.

El caso es que Löw le ha pedido que asuma la jerarquía en Alemania y él lo ha interpretado de una forma muy clásica: “Jugando valientemente, jugando bien. Y fuera del campo, poniendo un poco de tu parte para que los jóvenes jugadores puedan enterarse de cómo se hacen las cosas”. Así de sencillo. Ballack ha superado el estigma de Netzer.

CAYETANO ROS 

Ilustración de Ryan Giggs by Rivaherrera

Ilustración de Ryan Giggs by Rivaherrera

Ryan Giggs, viejo rockero del fútbol, ha recibido la Orden del Imperio Británico, mérito que honra al segundo jugador que más partidos ha disputado con el Manchester United. Sólo le supera Bobby Charlton, cuyo sólo nombre dice lo mejor del club de Old Trafford. Giggs representa aquello que el fútbol necesita y frecuentemente olvidan: el testigo transmite los códigos, la experiencia y la sabiduría de los futbolistas que representan los secretos de un club.

Sabemos lo que significa la globalidad, con sus inconvenientes y ventajas. En nombre del nuevo mercado, en el fútbol se han cometido abusos, corrupciones y excesos. Pero el anterior régimen era peor. Se movía entre el paternalismo y un tratamiento esclavista de los jugadores. Si fuera por las organizaciones que ahora se lucran con las reglas que antes atacaron, el fútbol sería una finca pequeña, cerrada y sin futuro .

Uno de los aspectos más interesantes del nuevo fútbol es la relación entre los viejos valores y un mercado incesante. Es difícil hablar de patrias, canteras y vinculación en este tiempo. Puede que hasta sea mejor. Hace un rato que el fútbol es un elemento primordial de ocio en la sociedad actual. El ocio tiene un valor. Se consume. Es un negocio. El futuro no va a modificar esta realidad. Los viejos tiempos no regresarán.

Se podría pensar que la figura de Giggs no tiene valor alguno en este fútbol que se mueve a la velocidad de la luz. Ahí está un futbolista que ha defendido 16 años la casaca del Manchester United. ¿Y qué?, dirán muchos. Y dirán también que Giggs es una anacronía simpática que no representa nada de lo que ocurre en el fútbol actual, un dinosaurio en trance de extinción.

Sin embargo, la figura de Giggs emite un mensaje muy diferente. No es casualidad que cinco de las grandes instituciones del fútbol mundial depositen su legado en los jugadores formados en la cantera. Justo cuando todo invita a pensar en lo contrario, el Madrid, Barça, Milan, Manchester United y Liverpool están abanderados por futbolistas que forjados en sus filas desde niños.

Maldini se mantiene en el Milan con 40 años. Scholes, Giggs y Gary Neville sostienen la autoridad en el Manchester. Gerrard y Carragher son la insignia espiritual del Liverpool. ¿Y en España? Lo mismo. Raúl, Guti y Casillas significan más que nunca el vínculo con todo lo que significa el Real Madrid. El club les necesita tanto o más por lo que representan que por méritos futbolísticos, que son enormes.

Esta conciencia se aprecia tanto o más en el Barça, donde se ha equilibrado mejor que en cualquier otro club la relación entre el mercado y la cantera. Víctor Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta y Messi han conocido los secretos del Barça desde niños. Son los herederos de Guardiola, Amor, Ferrer y Sergi. Y así sucesivamente. No es casualidad que los grandes equipos del fútbol mantengan lazos indestructibles con sus viejas culturas. Gran parte de su éxito radica precisamente en esta política inalterable.

Es más fácil que se genere un vacío insuperable en el Chelsea que en el Manchester United, en el Liverpool o en el Arsenal, cuya peculiar trabajo es un modelo novedoso de cantera. Aunque privado casi absolutamente de jugadores ingleses, el Arsenal ha interiorizado algo parecido a una cantera global. La mayor parte de sus jugadores, incluido Cesc, ha crecido en la factoría gunner. Cesc es para el Arsenal lo que Casillas para el Madrid, o lo que Messi o Bojan para el Barça.

El reconocimiento a Giggs no es, por tanto, un anacronismo. Su importancia merece difundirse más que nunca, especialmente para que los clubes no terminen fascinados por el mercadeo.

Ruud Van Nistelrooy

Junio 19, 2008

Ruud Van Nistelrooy by Rivaherrera

Ilustración de Ruud Van Nistelrooy by Rivaherrera

Ilustración de Iker Casillas by Rivaherrera

Ilustración de Iker Casillas by Rivaherrera

David Villa

Junio 19, 2008

David Villa by Rivaherrera

Ilustración de David Villa by Rivaherrera

David Villa calza botas rojas. En la lengüeta de la izquierda, lleva la bandera española y en la de la izquierda, la del principado de Asturias. En las dos, un nombre, el de Zaida, la hija que le dio Patricia, su esposa, a la que conoció en el instituto, cuando David, el guaje ?niño en bable? soñaba con ser como Juanele o como Luis Enrique. Hoy, los niños de Tuilla, el pueblo donde nació en 1981, y los de media España, quieren ser como él, como el hijo del minero al que ningún ruso pudo parar. Lleva Villa a flor de piel el orgullo de ser asturiano, el orgullo de ser hijo y nieto de mineros.

Tuilla está a cinco kilómetros de Langreo, en la cuenca del Nalón, en el corazón de las minas, y es tan pequeño que las calles no tienen nombre. El cartero, que pasa una vez a la semana, se ha bastado siempre con el nombre del destinatario. ?Nos conocemos todos?, reconocía ayer Mel, mientras su hijo David correteaba junto a Xavi durante la suave sesión preparatoria de la selección española. ?Allí me siento en casa, allí soy feliz de verdad, con mis amigos, con mi familia?, reconoce el goleador de España, que no dudó al calificar el partido del martes contra Rusia como ?el mejor? que ha jugado en su carrera.

Ayer, Villa matizó: ?No sé si es el más completo, pero sí es el mejor por muchas cosas. Marqué tres goles con la selección, en una Eurocopa? Todo eso hace que sea el mejor?. Su padre discrepa. ?Le he visto hacer partidos mucho mejores en el Sporting. Entonces, David era una bala, no había quien le pillara. Ahora ha perdido esa punta de velocidad y pese a eso es mucho mejor jugador, porque ha aprendido muchas cosas, pero en el Sporting era un diablo?, recordaba ayer ante las cámaras de la televisión valenciana. Al verle, David, que correteaba por el campo, bromeó: ?¡Mediático, que eres un mediático!?.

?Si no fuera por mi padre, hubiera tirado la toalla varias veces. No es fácil llegar y él me ayudó en los peores momentos?, recuerda siempre el delantero del Valencia. Mel, bigotudo, fue delantero de un equipo amateur, pero el sueño de futbolista se lo llevó la necesidad, el trabajo. Durante 27 años, bajó cada día 900 metros del Pozo Mosquitera para arrancarle carbón a la mina. Era picador. ?Creo que no se me ha pegado nada. Jamás se me pasó por la cabeza ser minero?, explicaba ayer Villa. ?Algo llevará en la sangre, algo llevará, digo yo. Hasta él, todos en la familia, sus abuelos, sus tíos, yo, todos hemos bajado a la mina?, explica Mel. De él cuentan que era hincha acérrimo del Oviedo hasta que rechazaron a su hijo. ?Ahora, no hay nadie más del Sporting que él?, cuentan. Ahora esperan el ascenso del conjunto asturiano a Primera este próximo domingo.

La historia de Villa está rodeada de algo de leyenda. Unos cuentan que los entrenadores de las divisiones inferiores del Oviedo le despreciaron a los 10 años por bajito. En Requexón, la escuela ovetense, lo niegan y cuentan su versión: el club se negó a pagar los costes que suponía desviar la ruta del autocar para que se acercara a Langreo. ?Yo lo que sé es que vino el negro, un ojeador de Mareo y para allí se fue?, explicaba ayer el padre de Villa. Él se quedó en la mina, de susto en susto: ?A más de un amigo he sacado muerto?, explicaba ayer, en Neustift, al tiempo que recordaba al guaje por las calles del pueblo: ?No paraba. Buen guaje, pero bicho?.

Como ahora. No para, y es una máquina de meter goles: 17 en los 32 partidos que ha jugado con España, a más de medio gol cada 90 minutos. El martes, en el estreno, consiguió tres de una tacada, aunque sufrió una leve lesión en un dedo al engancharse con la camiseta de Torres en la celebración del primero. Ese recuerdo, dice, le resulta inolvidable: ?La rabia del primer gol, cómo lo gritamos, eso no se olvida?. Tampoco su gesto tras el tercero, buscando a Torres: ?Todos somos importantes y en un momento dado hice dos goles beneficiándome de su trabajo. El Niño hizo el trabajo oscuro y yo lo bonito, que es marcar. Por eso fui a por él, porque pensaba que si marcaba debía dedicárselo?. Luego, le pidió la pelota al árbitro. ?No me la daba, porque decía que estaba prohibido. Entre Pepe [Reina], Xabi Alonso y los que hablan inglés en el vestuario, la conseguimos?. Ya la tiene.

El hijo de Mel, el picador del Pozo Mosquitera, bajó a la mina y sacó tres goles. No le basta: ?¡Aún no hemos hecho nada, hay que seguir trabajando?, dice con la humildad propia del hijo de un minero.